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lunes, 4 de marzo de 2013

INMIGRACIÓN ARMENIA en la Argentina

Inmigrantes armenios arribando a Buenos Aires a principios del siglo XX

Nélida Boulgourdjian-Toufeksian y Juan Carlos Toufeksian presentan su libro Inmigración armenia en la Argentina. Perfiles de una historia centenaria a partir de las Listas de Pasajeros (1889-1979), publicado por la Fundación Memoria del Genocidio armenio.
 Se trata de una recopilación documental que insumió más de diez años y que reúne a los armenios ingresados por el puerto de Buenos Aires, desde fines del siglo XIX hasta 1979. En él se pueden encontrar datos como nombre y apellido, puerto de embarque, fecha, ocupación, religión, idioma que habla.


Hotel de inmigrantes (Buenos Aires, 1912)


Asimismo, esta fundamental recopilación está precedida de un análisis sobre la composición del flujo migratorio, sus tendencias y datos nominativos significativos sobre los inmigrantes. También esta publicación pone al servicio de las nuevas generaciones de descendientes de armenios una información significativa para su propia construcción identitaria.




Juan Carlos Toufeksian (último a la izquierda)
y Nélida Boulgourdjian Toufeksian (segunda desde la derecha)

La presentación del libro se llevará a cabo en el Salón Siranoush, Armenia 1353, el 12 de marzo a las 19 horas y al final  se servirá un vino de honor.

Estamos todos invitados.

                                                     

jueves, 7 de febrero de 2013

EL ATROZ RECUERDO


 

 

Publicado hace 90 años, “Un proceso histórico” reconstruye el plan macabro detrás del genocidio armenio.


POR Cristian Sirouyan



Con las primeras matanzas organizadas por el Imperio Otomano en Turquía oriental, el siglo XX terminaría para el pueblo armenio en un calvario que nadie quiso atender. El saldo de esa prueba piloto de exterminio –crimen que en 1944 el jurista polaco de origen judío Raphael Lemkin iba a definir como “genocidio”– fue de 300 mil muertos, miles de forzadas conversiones del cristianismo al Islam y un desesperado éxodo de emigrantes sin rumbo.
Ese plan atroz marcaría una tendencia, profundizada a partir de 1908 con la llegada al poder del Comité Unión y Progreso de los Jóvenes Turcos, hasta alcanzar su pico máximo en 1915. Para poner en práctica su desbocada escalada destructiva de una cultura milenaria, los gobernantes turcos contaban con la inestimable indiferencia de las potencias europeas, por esos días ocupadas en los menesteres de la Primera Guerra Mundial.
El descuido de unos y el plan criminal de otros resultaron el caldo de cultivo para que se consumara la tragedia, que alcanzó la cifra de un millón y medio de armenios masacrados. Esta vez era la nueva centuria que daba sus primeros pasos de la peor manera y golpeaba –como tantas veces volvería a ocurrir en el siglo XX– a la humanidad toda.
La página más dolorosa que registra la historia del pueblo armenio en sus 5 mil años de recorrido es reflejada en el libro Un proceso histórico. Absolución al ejecutor del genocida turco Talaat Pashá, en una flamante reedición de Ediar, enriquecida por un estudio preliminar del juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, el prefacio a cargo del Consejo Nacional Armenio de Sudamérica, prólogos de Osvaldo Bayer y Leopoldo Schiffrin –juez de la Cámara de Apelaciones de La Plata– y comentarios finales de Carlos Rozansky y Daniel Rafecas, otros prestigiosos juristas del país.
La obra original, publicada hace 90 años por la Congregación Mekhitarista de Viena, transcribe interrogatorios, testimonios, acusación, alegatos y sentencia del juicio oral del 2 y el 3 de junio de 1921 en Berlín contra Soghomón Tehlirian, acusado por el asesinato del ministro del Interior turco en tiempos del genocidio, Talaat Pashá, ocurrido en marzo de ese año. El jerarca y su colega Enver Pashá –ex ministro de Guerra– habían encontrado refugio en Alemania, después de haberse fugado de su país, una vez que un tribunal de Constantinopla (actual Estambul) los encontrara culpables y dictaminara “pena de muerte” en 1919.
Después de que apenas la cuarta parte de sus compatriotas lograra ponerse a salvo, el verdugo de Talaat –un joven de 24 años nacido en Erzingá, parte de los territorios de Turquía reclamados por los armenios– no soportó la impunidad y se propuso perseguir al tirano, sin otro ánimo que paliar con violencia su propio dolor, que lo flagelaba. Tehlirian arrastraba las imágenes de su familia masacrada. Recordaba en detalle –algo que debió relatar una y otra vez en el banquillo de Berlín– cómo le partían la cabeza a su hermano y de qué manera tuvo que soportar ver el cuerpo exánime de su madre arrojado sin el menor atisbo de piedad. El proceso a la víctima armenia transformada en victimario da pie a un inevitable debate ético y sugiere el patrón común que vincula la planificación, la concreción y las nefastas consecuencias del genocidio sufrido por el pueblo armenio –jamás reconocido por el Estado turco– con el holocausto nazi y el plan sistemático de exterminio diseñado y puesto en práctica en la Argentina por la dictadura militar. Revela, además, la interminable puja que la Justicia lidia con la impunidad.


Fuente: Revista Ñ (Diario Clarín, Buenos Aires) - 6 de febrero de 2013


lunes, 23 de abril de 2012

LIBROS

Presentación de la novela El Expediente Glasser de Violeta Balián.


La Fundación Mujica Lainez convocó el pasado sábado 21 de abril de 2012 a la presentación de la novela El Expediente Glasser de la escritora argentina Violeta Balián (Crónicas Armenias) en el auditorio Ana Alvear de Mujica Lainez de La Casa de Mujica Lainez ubicada en Cruz Chica, Sierras de Córdoba.


 
En la foto: Violeta Balián leyendo un fragmento de su obra al público en concurrencia,  La autora aparece acompañada por los miembros del panel  de presentación (de izquierda a derecha) Lilian de Melo, Guillermo Cucullu y Julieta Beredjiklian.



La escritora argentina Violeta Balián (creadora de Crónicas Armenias ) firmando
un ejemplar de su novela El Expediente Glasser en ocasión de la Feria Internacional del Libro
(Buenos Aires) el domingo 6 de mayo de 2012.





miércoles, 29 de febrero de 2012

ARMENIA: HUELLAS DE UNA CIVILIZACIÓN - Reseña

Evangelio de 1331 con una iluminación de San Mateo, y con el artista Sargis Pitzak
arrodillándose a los pies del evangelista


UN MILENIO DE  CULTURA ESCRITA ARMENIA EN EXHIBICIÓN EN VENECIA



LA CLAVE DE LA SOBREVIVENCIA DE LA CULTURA ARMENIA
por:  Roderick Conway Morris - 23 Febrero 2012

VENECIA – La civilización armenia es una de las más antiguas que aun sobreviven  en el Medio Oriente.  Sin embargo, por largos períodos de su historia Armenia fue una nación sin patria, razón por la cual  le ha dado preponderancia a la palabra, ya sea hablada o escrita, por ser el medio que preservó la identidad armenia y valoró la cultura de su gente.  Con el paso de los siglos el énfasis que los armenios pusieron en la palabra escrita fomentó los libros y su producción.   Por ejemplo: con gran cuidado los escribas adicionaban advertencias sobre la manera correcta de conservar  libros y  en algunos casos, hasta de esconderlos durante tiempos difíciles y peligrosos como también qué tipo de rescate debía pagarse en caso de que cayeran en manos de especuladores.   Un viajero inglés, hacia fines del siglo XIX, observaba cómo los armenios valoraban la imprenta.  Con “afecto y reverencia”  comentaba él,  y comparaba estos cuidados con los que hacían los montañeses persas al valorar un rifle o un arma deportiva.

El primer libro armenio se imprimió en Venecia entre 1511 y 1512 (no se conoce la fecha exacta).  Un evento que fue particularmente significativo para esta nación dispersa que no adquiriría una patria moderna hasta 1918 y, en ese momento, sólo una pequeña parte de las tierras ancestrales.

 “Armenia: Huellas de una civilización” celebra el aniversario de  la primera impresión de un libro armenio.    Gabriella Ulluhogian, Boghos Levon Zekiyan y Vartan Karapetian  organizaron esta importante exhibición con más de 200 trabajos y abarcando más de 1000 años de cultura escrita armenia, desde inscripciones y escritos iluminados hasta libros impresos e ilustrados, entre los que se incluyen muchas  piezas únicas, raras,  de colecciones privadas en Europa y Armenia.
La muestra  abre con las pinturas ambientalistas que datan de 1889 del artista armenio Ivan Aivazovski.  Entre ellas, “El Descenso de Noé del Monte Ararat” de la Galería Nacional en Erevan.   La obra ilustra al patriarca del Antiguo Testamento conduciendo a su familia y una procesión de animales por una llanura, todavía mojada por las decrecientes aguas del Diluvio.  Noé va  camino a repoblar  la Tierra.  En las siguientes secciones de la muestra - escultura, la iglesia Armenia y el Arca - se hace evidente la extraordinaria  fuerza que  ha tenido  el Monte Ararat  en el imaginario armenio.  Las cúpulas cónicas de las iglesias armenias parecerían replicar, eternamente, este rasgo geográfico que simboliza la salvación de la raza humana.

El cristianismo llegó a Armenia en los primeros siglos después de Cristo.  Por lo tanto, Armenia afirma haber sido la primera nación que aceptó la fe como religión de estado, entre 293 y 314 d.C, una fecha que la misma iglesia armenia registró como 301 d.C.   Más tarde, entre 404 y 405 le siguió una iniciativa que se convirtió en una de las piedras angulares de la resistencia étnica armenia: la invención de un alfabeto, distintivo y capaz de transmitir el complejo sistema fonético de su lengua.  Esto hizo posible la traducción de la Biblia y el majestuoso "Evangelio de Trebisonda" que data del siglo X, en exhibición en Venecia, como también la fundación de la literatura armenia en todas sus manifestaciones, sagrada y secular.

El  ímpetu para el desarrollo del arte armenio fue el afán de ilustrar los Evangelios y otros textos cristianos, para lo cual extrajo de inusuales y variadas fuentes, gracias a la posición de este país  en la encrucijada de varias civilizaciones.  Al respecto, escribe Dickran Kouymjian en su ensayo publicado en el amplio y sustancial catálogo de esta exhibición ( disponible en inglés, francés e italiano) que:  “Los artistas armenios se mantuvieron particularmente abiertos a las tendencias artísticas que imperaban en Bizancio, el Occidente Latino, el Cercano Oriente islámico y también el Asia Central y la China.”  

Este suntuoso despliegue de libros de iluminaciones reúne algunos  de los mejores  ejemplares que sobrevivieron del siglo IX al XV.  También es  interesante descubrir que después del advenimiento de la prensa, la tradición iluminista continuó en los monasterios armenios por dos siglos y medio más, mientras que el pináculo del arte de la miniatura armenia tuvo lugar en el siglo XIII, durante el Reino Armenio de Cilicia, que controló una parte importante de Asia Menor (1198-1375) hasta ser finalmente destruido por los Mamelucos de Egipto.

Mercader armenio siglo XVIII
Giovanni Grevenbroch
Los contactos armenios con Venecia se remontan a los tiempos cuando la naciente república de la Laguna no era más que un remoto puesto occidental de Bizancio, y en éste último los armenios ocupaban importantes posiciones administrativas y militares.  Por cierto, se le acredita al gobernador armenio, Narses la introducción, en el siglo VI, del  culto a Teodoro o Todoro, el primer santo patrón de Venecia y se registra a Isaac, el armenio, como el fundador de la antigua basílica Santa María Assunta en la isla de Torcello.

Durante el periodo correspondiente al Reino de Cilicia, los contactos se hicieron más frecuentes.  Los mercaderes venecianos expandían sus actividades en el Levante y sus homólogos armenios buscaban oportunidades en Europa.  En 1235, el noble veneciano Marco Ziani le dejó una casa a la comunidad armenia  en San Zulian, cerca de la Piazza San Marco que se conoció como la Casa Armena estableciendo un punto de contacto para los ya numerosos residentes armenios de Venecia y sus visitantes.  El testamento  escrito en 1354 por María, la armenia, gobernanta de la casa, indica que para ese entonces la comunidad no sólo incluía un creciente número de comerciantes sino también clérigos y un arzobispo, a quien ella le legó tres de sus seis pavos reales.   Años más tarde, y en el mismo sitio, se fundó la iglesia de Santa Croce que hasta el día de hoy es un lugar de culto armenio.   Los testamentos de Marco Ziani y Maria, la Armenia,  se exhiben en Venecia como también una copia, muy valiosa, del primer libro armenio impreso entre 1511-1512, un trabajo religioso titulado  El Libro del Viernes.  Semejante innovación propulsó la instalación de prensas armenias por varias ciudades del mundo.   El fruto de esa acción,  y de lugares tan distantes como Amsterdam, París, Viena y San Petersburgo a Estambul, Isfahan,  Madrás y Singapur, forman parte de la absorbente y última sección de esta exhibición.

En 1715, con el arribo a la laguna del abade Mekhitar y sus monjes,  Venecia recibió un estímulo importante y pasó a convertirse en el centro global de la cultura armenia.  Este visionario, nacido en Sivas (la antigua Sebastia) en Anatolia, pasó un tiempo en Echmiadzin y en Estambul.  Más tarde, llevó la comunidad que había formado a Mehoni, en el Peloponeso,  un lugar conquistado por los venecianos en los años 1680.   Sin embargo, al enfrentar la posibilidad de que los turcos Otomanos recapturaran la ciudad, Mekhitar tomó la decisión de refugiarse en Venecia.  En 1717, a él y sus seguidores les cedieron un contrato de arrendamiento  en la isla de San Lazzaro,  de ahí en adelante su casa matriz.   Bajo la dirección de Mekhitar, San Lazzaro llegó a ser el epicentro de un resurgimiento cultural armenio a nivel global.  La comunidad creó un centro de estudios y una biblioteca, se encargó de imprimir cientos de libros en Venecia y en otros lugares, y estableció una red internacional de escuelas en las que una importante proporción de las elites religiosas y seculares armenias recibieron una educación,  aun en tiempos modernos.
Desde 1843, la Academia Armenia de San Lazzaro publica Bazmavep, una publicación literaria, histórica y científica, y uno de los periódicos  más antiguos de su tipo.  Mientras que el primer diario-revista was Azdara (El Monitor) fundado en Madrás en 1794.

Lord Byron fue el estudiante extranjero más famoso de San Lazzaro.  Aprendió armenio  con el erudito Harutiun Avgerian,  y colaboró con él en la producción de una gramática armenia-inglesa que contenía traducciones del poeta.

Armenia: Huellas de una civilización
Museo Correr, Venecia - hasta el 10 de abril de 2012
Monasterio Mekhitarista de San Lazzaro
Venecia (Italia)

Fuente: The New York Times
Traducción libre del inglés:  Violeta Balián

jueves, 16 de febrero de 2012

EREVAN - EL LIBRO Y SU "CRITICA SITUACIÓN"


Este año, la organización UNESCO y otras asociaciones editoras a nivel global, le otorgaron a Erevan el título honorario de “Duodécima Capital Mundial del Libro  2012".  Y por este motivo, en los próximos dos meses, la capital armenia será la anfitriona de una serie de eventos relacionados con esta nominación.  Sin embargo, los libreros advierten que la situación del libro en la capital “es crítica”  porque las librerías van desapareciendo, año tras año lo cual indica que la demanda de libros disminuye en igual medida.      
Vahan Khachatryan, director de la Asociación Nacional de Editores de Armenia, explica que en la era soviética habían 60 librerías en Erevan;  hoy, sólo quedan 15.  “Contábamos con ocho importantes editoras pero su número se ha reducido a 2.  Y si bien en aquellos tiempos se publicaban 1100 libros por año con un tiraje de 2500 a 3000 ejemplares para cada libro, los índices actuales son dos veces más altos, pero con tirajes reducidos a un promedio de 500 a 1000, lo que significa que la demanda de libros ha disminuido."

En Armenia, las posturas cambiaron a partir del colapso de la Unión soviética.  En esos tiempos se consideraba "respetable" tener libros y una importante biblioteca personal.  Después del colapso, la crisis económica y las duras condiciones sociales en Armenia, mucha gente se vio forzada a quemar los libros de sus bibliotecas para calentar sus viviendas.  Otros, los vendieron a precios irrisorios.  Por consiguiente,  el número de librerías se redujo.   Y los residentes de la capital todavía recuerdan las grandes librerías  ubicadas en las calles centrales Abovyan y Moskovyan.  Con la partida soviética, estos locales se recilaron en comercios de marca internacional y un banco. 

Estos días, los clásicos armenios se pueden encontrar y comprar en Vernissage, un  popular mercado de pulgas al aire libre, en el mismo centro de Erevan, o en quioscos ubicados en diferentes puntos a lo largo del sistema de transporte subterráneo.   Por ejemplo, desde hace unos diez años, el quiosco ubicado bajo las calles Abovyan y Moskovyan se ha convertido en algo semejante a un depósito de libros donde se venden miles de ellos entre la humedad, el hedor del orín y los aromas de puestos de “kebabs”.

 “Nos consta que trabajamos en condiciones antihigiénicas.  No es más que la consecuencia que se puede esperar en una industria que sufre una crisis.  La demanda de libros no es alta, pero la gente tiene, al menos, alguna alternativa y si es necesario, vienen aquí” dice Harutyun Petrosyan, que desde hace ya siete años vende libros en su quiosco subterráneo.  “Los libros más populares”, añade, “tratan temas profesionales y literatura infantil”.

Tanto en Vernissage como en los quioscos subterráneos, los libros a la venta se queman por exposición al sol o se destruyen bajo la lluvia.  Aún así, atraen a aquellos clientes en busca de precios bajos.

El Mundo de los Libros, una de las librerías más antiguas de Erevan, en la avenida Mashtots, es, desde 1997 propiedad de la compañía Bookinist.  Sin embargo, la librería ha estado en existencia desde 1937.  Según su director, la organización sufre una crisis muy seria y en su opinión, la carga mayor para los vendedores y clientes la representa el impuesto sobre el valor agregado (VAT) que en Armenia es el 20 por ciento para todos los productos incluyendo libros.  En Europa y otros países en el mundo, es del  5%.  No cabe duda  entonces que, en Armenia, el negocio del libro pasa por momentos muy difíciles.  Una situación que se ha agravado gracias al desarrollo de la información tecnológica (IT)  que hace que la gente prefiera los aparatos electrónicos.  El libro no es reditable en Armenia, explica Khachick Vardanyan, director de Bookinist.

Hasmik Poghosyan, ministra de Cultura, hablando hace pocos meses sobre el tema de las librerías ya cerradas y a poco tiempo del Día del Libro, señaló que “se abrirán puntos de venta de libros en 50 diferentes y más populosas áreas de Erevan, pero esas áreas no se han diseñado para la exclusiva venta de libros sino para montar eventos programados para la celebración, el próximo 23 de abril del Día del Libro y Derechos de autor.  Contará con exposiciones, fotos, librerías móviles como también debates sobre la venta  y lectura de libros.  El objetivo es aumentar el interés del público hacia el libro y su lectura".

Fuente: Gohar Abrahamyan, para ArmeniaNow.com

Traducción del inglés:  Violeta Balián